16 sep La bellota
Entre octubre y febrero, los ganaderos dejan pastar el cerdo ibérico libremente por las dehesas. En este momento, las bellotas cubren la hierba y se convierten en el principal aporte a su dieta, fundamental para una correcta curación y calidad.
En época de montanera, cuando los cerdos ibéricos pastan libremente por las dehesas españolas, la bellota (del árabe ballūta, encina) ha caído del árbol y está lista para ser comida. Es un fruto característico de las especies del género Quercus como la encina, el quejigo, el alcornoque, el roble, el melojo o la coscoja.
El jamón ibérico de bellota es un producto estrella de la gastronomía española. Al tener una raza que sólo se encuentra en la Península Ibérica y al vivir en un ecosistema exclusivo, la dehesa, hace del jamón de bellota un producto único. Éste procede de un cerdo con alto porcentaje de pureza racial y durante su vida, ha vivido a la dehesa y se ha alimentado de hiervas silvestres, bellotas y todo lo que encuentra. ¡Porque un cerdo, aparte de bellota, come lo que le pongas por delante, incluso mortadela!
Es la bellota lo que le da al jamón las cualidades ácido oleicas y antioxidantes tan beneficiosas para nuestra salud.
Poca gente sabe que hoy en día queda apenas un 7% de superficie de encinas, robles y alcornoques. Esto pone en peligro la producción de nuestros sublimes jamones ibéricos de bellota.
La bellota más común es la que proviene de la encina (Quecus ilex). Es verde durante su juventud pero va adquiriendo un tono marrón característico al llegar su maduración en septiembre. Es entonces cuando su capucha lisa que recubre un tercio de su cuerpo, se desprende del árbol.
En el espacio divulgativo, la bellota tiene un papel fundamental. Tenemos un audiovisual donde mostramos la importancia de las dehesas y las bellotas, que condicionan la calidad del jamón y su estatus dentro de la gastronomía española.

